jueves, 10 de noviembre de 2016

RETO QUINCENAL-MENSUAL MINDFULNESS EN FAMILIA
ATENCIÓN AFECTUOSA HACIA NOSOTROS MISMOS. 
CULTIVANDO LA AUTOCOMPASIÓN



¿Qué significa autocompasión?

Es el amor incondicional hacia uno mismo. Es quererse a sí mismo tal como es. Significa tratarse con cariño, con amor, con bondad sobre todo en momentos de sufrimiento (cuando fracasamos, cuando nos equivocamos, cuando nos sentimos inadecuados, cuando sentimos vergüenza...).
Generalmente en estas situaciones, nos castigamos, nos exigimos, nos tratamos mal, nos juzgamos, nos censuramos, nos sentimos mal con nosotros mismos.
¿De dónde nace esa voz interior tan castigadora, hiperexigente e hiperfeccionista?
Muchas veces de nuestra infancia, de cómo reaccionaban papá, mamá, y otros adultos educadores ante nuestros fracasos y errores.
Ya estuvimos hablando de todo esto en la última entrada de la Escuela de padres on line, neurosicoeducación (LINK)


A ser autocompasivo, se aprende.

Se trata de entrenar el músculo de la atención afectuosa hacia nosotros mismos e ir, poco a poco, cambiando nuestro diálogo interno. Aprendemos así a convertirnos en nuestros mejores amigos

¡¡Qué regalo tan grande si a nuestros niños les enseñamos a ser autocompasivos desde pequeños!!

Además, solo a través de la autocompasión es cómo conseguiremos ser compasivos con los demás. Cuidar de los demás requiere, en primer lugar, cuidar de uno mismo.


¿En qué consiste el reto?

Lo primero es elegir en familia o en el aula un gesto. Puede ser acariciarse la cara, acariciarse las manos, abrazarse a uno mismo, unir las dos manos, juntar dos dedos, llevar una o las dos manos al corazón, una sonrisa....
Este será nuestro gesto de la autocompasión.
Es un gesto que nos recuerda lo mucho que nos queremos, lo mucho que valemos incluso cuando nos equivocamos, que somos nuestros mejores amigos y que vamos a estar juntos siempre, en los momentos felices y en los momentos de sufrimiento.
.En nuestro caso, Eva ha elegido el chasquido de dedos. Y a Hugo le ha parecido bien.
  • Al levantarnos nuestros niños y nosotros debemos realizar el gesto, como una manera de recordar que durante el día que empieza debemos cuidarnos, debemos tratarnos con cariño.
  • Al acostarnos, repetimos el gesto a la vez que nos damos las gracias por habernos cuidado a lo largo del día. Y, si en algún momento, no nos hemos tratado tan bien como deberíamos, nos recordamos que somos seres humanos.
  • Y durante el día, cuando nos sintamos inadecuados, incómodos, cuando nos equivoquemos, cuando metamos la pata, cuando suframos o hagamos sufrir al otro, a la vez que hacemos nuestro gesto de la autocompasión, nos decimos con nuestra voz interior: 
"Esto que estoy sintiendo duele, es una emoción dolorosa. 
Soy un ser humano y como tal, me equivoco/fracaso/meto la pata
Que yo sepa aceptarme y quererme tal como soy y tratarme con cariño en estos momentos de sufrimiento"

Para que los niños interioricen este nuevo diálogo interno, es necesario que empecemos haciéndolo nosotros con ellos. Tanto al levantarse como al acostarse, haremos junto a ellos el gesto elegido y les recordaremos su significado. Y durante el día, estaremos muy atentos a estas situaciones de error, fracaso, frustración, sufrimiento, para hacer el gesto y pronunciar las frases.
Para que estén mas motivados en la realización del reto, les pediremos que nos ayuden, que estén muy atentos por si en algún momento se nos olvida hacer el gesto o decir las frases.

Si el reto lo estamos haciendo en un aula, podemos realizar el gesto autocompasivo elegido entre todos, al llegar a clase por las mañanas y por las tardes, antes de la despedida. Y, durante el día, cuando algún alumno se equivoque o meta la pata, hacemos el gesto y decimos las frases.


¿Qué conseguimos con este reto? ¿Por qué la autocompasión es buena?

Gracias al entrenamiento en autocompasión, conseguimos equilibrar un desequilibrio existente en los seres humanos. Paul Gilbert, un psiquiatra inglés autor de la Terapia Enfocada en la Compasión, explica que en el ser humano existen principalmente 3 sistemas emocionales (no son los únicos, pero sí los que nos interesan hoy).
Imagen de Respira Vida Breathworks

  • Uno es el sistema de autoprotección y amenaza. Se activa ante las amenazas (reales o imaginarias) y prepara al cuerpo para luchar, huir o para la parálisis. Su activación produce la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol.
  • El otro es el sistema de logro y competición. Se activa para conseguir metas, superar desafíos, conseguir dinero. Prepara al cuerpo para hacer, hacer, hacer... 
Ambos son necesarios para la supervivencia. El problema radica en que estos 2 sistemas suelen estar hiperactivados. Vemos amenazas en todos los lados (una mirada rara, una leve subida de tono...) y tenemos tendencia al siempre querer más (cuando conseguimos una meta, enseguida nos ponemos en busca de otra y otra y otra..). Esto nos lleva al ESTRÉS. A nosotros y a nuestros niños ¡¡Los niños también sufren estrés!!
  • Tenemos un tercer sistema. El sistema de calma, seguridad y satisfacción o sistema de cuidado y afiliación. Este es el sistema que puede equilibrar la hiperactivación de los otros dos. 
Cuando se activa, se segregan dos hormonas:
- La oxitocina que es la hormona del parto, de la lactancia y del vínculo. Favorece que sintamos cariño, cercanía y afecto.
- Endorfinas que nos producen felicidad y calma.

Lo interesante y lo importante y el motivo de este reto, es que podemos activar nosotros mismos este sistema de forma voluntaria ¡Vaya poder!
¡¡¡Lo activamos cada vez que nos damos autocompasión!!!
El mero gesto de abrazarnos (o de abrazar a alguien), de darnos cariño, de llevarnos las manos al corazón, al igual que el mero hecho de decirnos las frases de autocompasión, activan este sistema provocando la liberación de estas hormonas y generando síntomas de calma, conexión y satisfacción.
Debemos practicar ejercicios de autocompasión día a día para conseguir fortalecer este sistema y conseguir así equilibrar los otros dos sistemas. Al principio, como todo nuevo hábito, supone un esfuerzo. Pero, con el tiempo, se convierte en algo automático. Nuestra voz interna, nuestro diálogo interno cambia, se convierte en autocompasivo.

Este reto es una manera de ejercitar nuestra autocompasión y la de nuestros hijos ¿Os animáis a ponerlo en marcha?


Y, si os apetece compartir vuestra experiencia con vuestra familia o alumnos, podéis participar en el Álbum Mindfulness en Familia, mandando una foto de vuestras experiencias con este reto a inesmerinov@gmail.com.  El ganador participa en el sorteo de una caja de la calma de Hippy Kids Yoga o el cuento Un bosque tranquilo o el cuento Respira. Para saber más acerca de cómo participar y del premio, pincha en este LINK.
Sólo quedan 2 retos antes del sorteo en Navidades ¡No te lo pierdas y anímate a enviar fotos!

La foto ganadora del anterior reto Mindfulness en familia: tomando consciencia de nuestra mente de mono es esta magnífica foto.¡¡Muchas gracias por compartirla con nosotros!! Y Enhorabuena!!
El árbol Plátano Padre de Aranjuez "donde la mente de mono desaparece y aparece la atención focalizada y la gratitud"


Y, si quieres saber más de Mindfulness, Inteligencia Emocional y Neurociencias y cómo compartirlo con tus hijos y/o alumnos a través de juegos y material manipulativo, no te pierdas el CURSO ON LINE  "Aprende Mindfulness, Inteligencia Emocional y Neurociencias Jugando y Manipulando" (LINK)


2 comentarios:

  1. Hola Ines.
    Es muy importante este tema y este reto. A mi me ha servido de mucho. Desde que te sigo pongo en práctica todos tus consejos y doy fe de que sirven para mejorar la convivencia en familia y con nosotros mismos. Cuando algo me salia mal (muchas cosas porque no soy muy hábil), era muy dura conmigo misma, podía decirme de todo internamente bajo una presión descomunal, hasta el punto de poder soltar algún que otro puñetazo a la pared. Todo ha cambiado. Al principio me costó. Ha sido una lucha interna defendiendome a mi misma. Al principio era decir "No" una y otra vez negándome a pensar así. Una lucha. No queria transmitir eso a mi hijo. Ahora cuando algo sale mal, bajo la cabeza, cierro los ojos, respiro hondo, sonrio y toda rabia es como si se disolviese sin necesidad de pelear.
    Y esto es lo que puedo enseñar a mi hijo cuando algo no sale como uno espera. Cerrar los ojos, respirar profundamente y pensar que es normal y si tiene solución centrarse en eso y en mejorar, pero no pensar en lo negativo.
    No se como representar todo esto en una foto, a si que esta vez solo te puedo mandar este tocho de discurso :)
    Mil gracias.
    Un abrazo,
    Inma.

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    Respuestas
    1. Inma!!! Qué bonito y cuánto crecimiento personal y autoconocimiento hay en tus palabras!! Mi mas sincera ENHORABUENA por todo ese camino que estás recorriendo, no sin obstáculos, por supuesto. Todo un modelo y un gran regalo para tu hijo!!
      Gracias por compartir parcelas tan íntimas de tu vida, que creo que nos ayudan a tod@s!
      GRACIAS
      Un fuerte abrazo,
      Inés

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