viernes, 23 de septiembre de 2016

ESCUELA DE PADRES ON LINE. Neurosicoeducación, educar con corazón y con cerebro. 

¿Qué transmite esta imagen?


¡Gracias por vuestro tiempo y por todos vuestros comentarios, siempre tan interesantes y enriquecedores! 

Como bien referís en los comentarios, esta imagen habla de la MOTIVACIÓN.
¿Qué nos lleva a los seres humanos a hacer lo que hacemos? ¿Qué nos impulsa? ¿Qué nos genera atracción y deseo? ¿Qué motiva a nuestros niños?


Un poco de teoría..


La motivación es una energía, un motor que dirige nuestro comportamiento en algunas direcciones y no en otras. 

Curiosidades del lenguaje, la palabra motivación y la palabra emoción tienen la misma raíz etimológica: "motere" que significa movimiento. 
Hablar de motivación, es hablar de emoción. Las emociones determinan la dirección que toma nuestro comportamiento. Hay emociones que provocan el deseo de acercamiento y emociones que bloquean el movimiento. 

Hay 2 tipos de motivaciones:
- La motivación EXTRÍNSECA que surge del premio-castigo. 
Esa zanahoria que nos ciega y nos automatiza.
Premio al que hace algo bien, castigo al que hace algo inadecuado. 
Es efectivo y muy controlador por la ansiedad que genera el querer conseguir el premio y el querer evitar el castigo.
La motivación extrínseca disminuye la motivación intrínseca. Aunque sí puede ser necesaria usada de forma puntual. 

- La motivación INTRÍNSECA dirige nuestro comportamiento a partir de necesidades que surgen de dentro. Es un movimiento de dentro hacia fuera. 
Esta debería ser la motivación que nos dirigiese en nuestro día a día, tanto a nosotros como a nuestros niños. 

La Neurociencia de la motivación ¿Qué ocurre en nuestro cerebro?
La motivación procede de la activación de un circuito cerebral, denominado, circuito de recompensa o circuito DAS. 
  • La D de deseo y de dopamina. Todo empieza por un deseo, algo que queremos conseguir, algo que nos atrae. Esto activa una zona de nuestro cerebro, el núcleo accumbens, que libera un neurotransmisor, la dopamina, que es la que pone en marcha este circuito de recompensa. La dopamina nos produce una gran excitación, un gran deseo.
  • La A de acción y de Adrenalina. Ponemos en marcha un plan de acción: los pasos que tenemos que hacer para conseguir lo que tanto deseamos. Empezamos a caminar. Todo este movimiento, esfuerzo, perseverancia, viene guiado por otra hormona, la adrenalina. 
Este 2º paso es fundamental. ¿Cuántos sueños, deseos... se quedan en el plano mental e imaginario? Es necesario empezar a dar pasitos. 

Y ¡cuidado con saltarnos este paso! En esta segunda fase los niños se esfuerzan para conseguir su deseo, se caen, se frustran y se vuelven a levantar. Perseveran. Si nos saltamos este paso, perdemos todo este aprendizaje. Y, además, se sabe que la liberación de serotonina (el siguiente paso de este circuito) es mayor, cuanto mayor haya sido el esfuerzo. ¡Merece la pena vivir y experimentar ese paso! Hay que evitar el quiero ("mamá quiero que me compres un monopatín")  y tengo (mamá le compra el monopatín). Debe existir un plan de acción entre el quiero y el tengo.


  • Y, la S de satisfacción y de serotonina. Una vez que conseguimos el objeto de nuestro deseo, se produce una liberación masiva de serotonina en nuestro cerebro, con la consiguiente sensación de placer, serenidad y satisfacción. 
Es importante que este último paso del circuito se produzca. Muchas veces pasamos de la D a la A, y por falta de tiempo, nos olvidamos de la S. Cualquier pequeño logro debe ir seguido de una celebración, de un cierre. Con esto no estoy hablando de una fiesta. Estoy hablando de un abrazo, de un "choca los cinco", de una mirada de reconocimiento, de un "¡qué alegría!",  incluso de un "¡Vamos a ver en qué hemos fallado, en qué nos hemos equivocado!"





 

¿Cómo fomentar en nuestros niños esta motivación intrínseca?
Puede ser que queramos que nuestro niño entre en la bañera, se acueste, estudie, colabore, disfrute aprendiendo...¿Cómo fomentar en nuestros niños esta motivación intrínseca?
 
Realmente la pregunta correcta es otra.

¿Qué emociones debemos generar y despertar en el cerebro de nuestros niños para que ocurra el fenómeno motivacional? ¿Qué clima emocional debemos crear alrededor de aquello que queremos conseguir?  Todo se resume en conseguir crear las condiciones necesarias para que surja en el niño una emoción que le mueva en la dirección que buscamos. 

  • Si el objetivo que buscamos, ya es de por sí motivante para el niño, lo tenemos muy fácil. Por ejemplo, "vístete rápido que sino no llegaremos al cine": En estos casos, poco hay que hacer. La misma motivación intrínseca del niño por llegar al cine, le moverá.
  • El desafío surge cuando el objetivo no es tan interesante. Puede ser estudiar, bañarse, colaborar en casa, prestar atención en clase... En estos casos, debemos conseguir transformar el camino, el proceso, en algo motivador (y no tanto centrarnos en el objetivo final). 
¿Cómo transformar el proceso en objeto de deseo? 
En este punto es donde debemos apelar a todas esas emociones positivas que favorecen la motivación. La alegría, la curiosidad, la sorpresa, la diversión... Debemos conseguir transformar algo experimentado por el niño como aburrido o innecesario, en objeto de deseo.   
¿Cómo transformar en motivador una clase de matemáticas o el hecho de tener que ponerse el pijama o de bañarse?
Sabemos que la música, el arte, el movimiento y los juegos consiguen transformar cualquier proceso en algo motivante. Y, en este punto es donde entra todo nuestro esfuerzo, tiempo y creatividad.  Nos podemos, por ejemplo, poner el pijama a ritmo de música o imitando una clase de gimnasia, podemos jugar a ver quién se ducha más rápido, podemos manipular las matemáticas o dibujarlas o podemos convertir un teorema en un poema,  podemos transformar el tema de la guerra civil en un teatro.... 
¡Vaya ideas locas! ¿verdad? No es fácil, pero merece la pena el esfuerzo.
Es más fácil y rápido el premio-castigo. Por eso caemos tanto en él. Y, no pasa nada. En momentos puntuales, podemos necesitar usarlo. Pero, nuestra tendencia debe ir hacia el buscar despertar en el niño su motivación intrínseca. 

Y, no solo se trata de apelar a las emociones "positivas", sino también, de evitar las emociones "negativas". Si el niño se encuentra en una situación real o imaginada de amenaza. Y, con amenaza, me refiero a sentirse rechazado, ignorado, insultado, minusvalorado, a sentir que no puede.....En estos casos, sí se va a poner en marcha su motivación intrínseca, pero enfocada en el objeto de la amenaza. 
Y el miedo al castigo o el miedo a no conseguir el premio también puede ser vivido como una amenaza por el cerebro del niño. Es por este motivo que la motivación extrínseca disminuye la motivación intrínseca. 
Es importante tener esto en cuenta de cara a los estudios y los exámenes. ¿Cuántos niños viven con verdadero MIEDO y pavor el examen? Miedo a las consecuencias en caso de suspenso... 
Y, este miedo, ¿ayudará al niño para que se siente a estudiar para no suspender? 
NO, todo lo contrario. Ese miedo lo bloqueará. ¡Así funciona nuestro cerebro! 
Si queremos conseguir que nuestros niños estudien o que hagan algo poco motivante en principio, pra ellos, debemos crear un clima de seguridad, de confianza, de aceptación incondicional,  un ambiente lúdico, libre de miedo y amenazas.

Poco a poco, los niños aprenderán a automotivarse
Sabrán transformar las situaciones poco favorecedoras, en momentos de placer. Y, aquí, los padres volvemos a jugar un papel importante. El papel del ESPEJO. El papel de la IMITACIÓN. Aprenderán a automotivarse a través nuestro. A través de esos momentos en los que nos ven motivarnos a nosotros mismos y en los que nos ven motivarles, en los que les damos un empujoncito, en los que les ayudamos a convertir algo muy tedioso en algo lúdico... Todo esto se aprende. Hay que ejercitarlo.

¿Jugamos a transformar las zanahorias en emociones motivantes?

2 comentarios:

  1. Hola.
    Gracias por tanta información. Es genial aprender tantas cosas y ponerles nombre a todo esto que nos pasa y que sentimos.
    No sé como desarrollar la motivación intrínseca a mi pequeño. Lo intento. Día a día, pero lo único que quiere es estar en el salón jugando con sus coches.
    ¡Vamos al parque de bolas!
    No.
    ¡Vamos a la piscina..con los primos...al burguer...a la feria..y todo lo que se te pueda pasar por la cabeza que le pueda gustar a un niño de 4 años. Y siempre le tenemos que sacar llorando. Luego le divierte, se lo pasa bien, es alegre, pero el NO siempre para empezar.
    Seguimos trabajando con las palabras positivas, pero la predisposición a no querer hacer algo es algo más, y algún día descubriré como motivarle. Gracias a tus consejos y ayuda.
    Un abrazo,
    Inma.

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    Respuestas
    1. ¡Qué maravilloso!
      Es una fase normal por la que está pasando tu hijo. La fase del NO. Creo que no se trata tanto de falta de motivación como de una fase normal de su desarrollo. Aquí vuestro acompañamiento amoroso, sin dejar de hacer los planes, por supuesto, le ayudarán a avanzar en esta fase. Y creo, que ésto es exactamente lo que hacéis.
      Aprovechar también, en esos días del NO, en que finalmente Sí se divierte, para, al acostaros, recordar juntos, todos esos momentos alegres que habéis vividos (sin mencionar en ningún momento su "no", sin reproches, sin volver a ese tema, simplemente reforzando los momentos de placer. ¡NO asociéis esta conversación con su NO inicial, no se menciona!)

      Un beso fuerte!

      GRACIAS
      Inés

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