domingo, 28 de febrero de 2016

Escuela de Padres on line, con Mindfulness, con inteligencia emocional y con neurociencia.
NO ESTÉS TRISTE

Gracias, gracias, gracias por todos los comentarios!! Todos tan interesantes y generosos! 

(Imagen cogida de la maravillosa página de facebook Un bosque tránquilo, mindfulness para niños)


Cuántas veces oímos frases del tipo:
"No te enfades por eso, si es una tontería",
"No llores, si no te has hecho daño", "No llores, que ya eres el hermano mayor"
"Pero, ¿por qué tienes miedo? si es una simple tormenta"
"No estés envidioso. Fíjate todo lo que tú tienes"
y un largo etc.... 
¡No somos culpables de estas frases! Venimos educados así! Son hábitos adquiridos desde nuestra infancia. 

Hay varias cualidades de las emociones que son importantes conocer: 
1. Las emociones son inconscientes. 
No las elegimos. Simplemente, aparecen y las sentimos. ¡No podemos evitar que aparezcan!
Nuestra parte inconsciente del cerebro, más concretamente el sistema límbico, es el responsable de nuestras emociones. Sólo cuando llegan al neocortex, es cuando se hacen conscientes, y pasan entonces a llamarse sentimientos.Las emociones no las podemos elegir (son inconscientes), los sentimientos sí. Profundizaremos en los sentimientos en futuros post, pero, de momento, quedémonos con las emociones.
¡Pedirle a un niño (o a nosotros mismos) que no sienta esa emoción, es pedirle el imposible! ¡Lo está sintiendo y no puede hacer nada para evitarlo!

2. No hay emociones buenas ni emociones malas.  
Todas son buenas. Y, dependerá de nuestra aceptación o resistencia a esa emoción lo que provocará efectos positivos o negativos en nosotros. 
Tendemos a rechazar en nosotros y en nuestros niños, todas aquellas emociones socialmente consideradas negativas (envidia, odio, ira, rabia, celos....). El rechazo es el que nos produce sufrimiento. Estamos rechazando una parte inconsciente nuestra!! No está en nuestras manos cambiarla. No se trata de luchar con el objetivo de conseguir no sentir esas emociones consideradas "malas" sino de esforzarnos (todo cambio de hábito, al principio, supone un esfuerzo) para darnos cuenta de la emoción y, sea cual sea, reconocerla, validarla y aceptarla.  
Decir SÍ a esa emoción. Abrazar esa emoción. Todos tenemos una parte vulnerable, una parte "oscura" que nos hace sentir envidia, odio, ira... pero, así somos los humanos. Y, el primer paso para el cambio, es la aceptación y no la lucha contra lo inevitable. Debemos aprender a abrazar esa parte vulnerable nuestra. Aprender a darle mucho cariño. Sólo así, dejará de hacernos daño, y, por arte de magia, se transformará!!

Por este motivo, es tan importante enseñar a nuestros niños a reconocer la emoción que sienten y a validarla. Sea la que sea. 
Después, ya tendremos tiempo de trabajar con nuestra parte racional la gestión y la modulación de esa emoción. Pero, esta segunda fase, es posterior, muy posterior. Y, no tan importante como la primera. Ya hablaremos de ella en los próximos post.

3. La emoción, por definición es energía en movimiento.
Emoción proviene del latín "e-movere" = movimiento hacia. Ante cualquier emoción, se pone en marcha una reacción en el cuerpo que da lugar a un movimiento
Por ejemplo, el miedo produce aumento del latido del corazón para que llegue más sangre a los músculos y así poder correr, luchar... La tristeza, da lugar a una disminución de la energía corporal, que nos lleva al recogimiento, a la reducción de actividad.
Cuántas veces, en lugar de permitir la expresión sana de la emoción, la reprimimos. Y, así cuando estamos tristes (o nuestros niños) no nos permitimos llorar, o nuestros amigos, con las mejores de sus intenciones, nos llaman constantemente para salir y así distraernos. O, cuando un niño, se cae y llora porque se hace daño, le decimos "nada, nada, no llores, no pasa nada". O, cuando a un niño se le escapa su globo, rápidamente le prometemos otro, para así evitarle el sufrimiento. 
Es importante entender, que la intención primera de todas estas acciones es buena y muy humana. No queremos sufrir, ni ver a nuestros seres queridos sufrir. Y, así, hacemos todo lo posible por poner tiritas, parches, vendas a las heridas. El problema es que si ponemos una tirita en una herida, sin previamente haber limpiado y curado la herida, ésta acabará infectándose. No nos tenemos que olvidar de ese primer paso de reconocimiento y validación de la emoción. "Vaya, veo que estás triste. Haber perdido el globo te produce tristeza. Es normal. Era tu globo. ¿Qué te parece si nos despedimos de él y lo seguimos con la mirada hasta que llegue tan alto que ya no lo veamos?"

¿Qué necesita cada emoción?
- El enfado produce una gran subida de energía corporal. Debemos reconocer sus señales físicas: un nudo en el estómago, calor, dolor de cabeza..., ponerle nombre y darle la bienvenida.
"Esto que siento se llama enfado ¡Hola enfado!"
Una vez reconocido, es importante hacer STOP. 
Al producir esa gran subida de energía, el enfado, nos lleva a reaccionar de forma rápida e impulsiva, dando lugar a conductas de las cuales, muchas veces, nos arrepentimos. Una vez hecho el STOP, debemos aprender (y enseñar a nuestros niños) a volver al equilibrio, para, desde el equilibrio, tomar decisiones mas reflexivas respecto a lo que nos ha enfadado. Cada uno debe encontrar su forma de volver al equilibrio. Hay personas que lo consiguen dibujando, escuchando música, saliendo a otra habitación, respirando, moviendo el bote de la calma.... De esto ya hablamos un poco en el anterior post. 

- El miedo necesita ser expresado con todo tipo de detalle. Cuando un niño siente miedo (una pesadilla, una tormenta, una imagen, una película...), la situación estresante impacta en el hemisferio derecho de su cerebro. Nuestro cerebro tiene 2 hemisferios: el hemisferio izquierdo es el más analítico, racional, lógico, se ocupa del lenguaje; y el hemisferio derecho es el más creativo, más intuitivo, se ocupa de las emociones, es no verbal y no lógico. 
Para ayudar al niño a entender su miedo, es necesario que el hemisferio izquierdo se entere de la situación que le ha producido miedo. Y, para eso, es necesario que el niño verbalice, dibuje todo lo que produce miedo. Cuantos mas detalles, mejor. Y, nosotros, como padres, solo debemos ir repitiendo todo aquello que nos va diciendo el niño para ir ligando y para asegurarnos que lo hemos entendido. Al verbalizar la experiencia traumática, el hemisferio derecho (imagen traumática) y el izquierdo (lenguaje) se ponen en comunicación. De esta forma, el miedo no desaparece, pero su intensidad sí, al entender el niño su experiencia.

Cuando Hugo tuvo una pesadilla y le pedí que me la contará y la dibujará, lo primero que me dijo fue: "No, mamá, que si vuelvo a pensar en ella, lo voy a recordar y esta noche voy a volver a tenerla". Entonces, le expliqué, de forma sencilla (apta para su edad), que la única forma de trabajar con el miedo, era que un lado de su cerebro hablará con el otro y que por eso le estaba pidiendo que me lo dibujara. Esto le convenció!! Y, este fue su dibujo.
No ha vuelto a tener esta pesadilla! Sí otras! Y, a cada una le dedicamos su tiempo!

El proyecto Oscurito permite también hacer este tipo de integración cerebral.

- La tristeza produce una disminución de la energía corporal que es importante respetar. Es la forma que tiene la tristeza de expresarse a través del cuerpo. Necesitamos estar tranquilos, llorar, compartir nuestro dolor con nuestros seres queridos (no para que nos aconsejen y nos pongan "tiritas", solo para que nos escuchen y nos abracen!!), necesitamos abrazos y sentirnos amados y aceptados incondicionalmente.
Nos tenemos que permitir pasar por esta fase, aunque duela! Cuantos antidepresivos están detrás de no querer sentir esto que es tan doloroso, porque desde pequeños nos dijeron que no había que llorar!!!

Después de esta fase, surge otra etapa de subida de energía que nos permite seguir adelante, encontrar nuevos propósitos y nuevos sueños...

Meditación para aprender a decir SÍ a la emoción:
Para cambiar un hábito ya establecido (resistirnos a nuestras emociones y a las de nuestros niños), es necesario un esfuerzo. Lo primero es hacernos consciente de ese hábito que queremos cambiar y poco a poco, ir creando un contrahábito. Las meditaciones guiadas nos pueden ayudar en nuestro desempeño. Comparto esta meditación, que para mí, ha sido muy reveladora y transfomadora!!


















4 comentarios:

  1. Que post tan interesante de las emociones, que bien y sencillo lo explicas!

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    1. ¡Muchas gracias por tus palabras!
      Siempre animan a seguir!! Gracias

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  2. Que labor más hermosa y cuanto aprendo de mi misma cuando leo tus posts, y que capacidad de llegar a todos con un lenguaje ameno y claro. Que pena estar tan lejos y no poder asistir alguno de tus talleres. Mil gracias por tu labor.

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    1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras tan cariñosas!!
      Voy a organizar una escuela de padres en Madrid, en colegio de mis hijos, a través del APA. Si sigues interesada en hacer algún taller, ponte en contacto conmigo por email y te envío información (inesmerinov@gmail.com).
      Un abrazo! y GRACIAS!!

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