jueves, 1 de octubre de 2015

ALIMENTACION CONSCIENTE ¿Quién decide cuánto tiene que comer un niño?

¿Cuánto tiene que comer un niño? ¿Qué cantidades tiene que comer?
¡¡¡NI IDEA!!!

Solo el niño puede saber qué cantidad comer, y esa cantidad dependerá del hambre que tenga, de lo mucho o poco que le guste lo que está comiendo, del sueño que tenga en el momento de la comida....

Y, entonces ¿Por qué, en algunas ocasiones, las comidas se vuelven una verdadera pelea y lucha familiar? Y, con tal de que se termine el plato que un adulto ha preparado, hacemos de todo: desde comer delante de los dibujos para que el niño coma de manera inconsciente, ir detrás de nuestro hijo, con la cuchara en la mano, para ir metiéndosela en la boca, mientras el niño corretea y sigue jugando, comidas eternas que nunca terminan....Y ¿por qué es mejor comer 3 filetes que 2 ó 1? ¿Quién decide cuánta cantidad es la adecuada?
Si cuando el niño ya no quiere más, le forzamos a acabar el plato que le hemos preparado, al inconsciente del niño le estamos transmitiendo este mensaje: "No hagas caso a esa sensación de saciedad que el cuerpo te está transmitieno, no es importante; tú sigue comiendo, hasta que yo te indique."
Y, así, poco a poco, vamos favoreciendo que el niño desconecte de las sensaciones que el cuerpo le envía. Sensaciones de saciedad, de plenitud, de hambre, de asco, de placer. Y, esta desconexión, acaba provocando importantes obesidades y problemas de alimentación.

Hay niños que son muy comilones y otros que con muy poco se llenan. Los dos tipos de niños son normales. Normalmente los niños muy comilones no nos preocupan; en cambio, los que se llenan con 3 judías verdes, nos preocupan mucho... Y, creo que el primer caso sí precisa de un papel activo por parte de los padres: un papel de CONTENCIÓN (para así evitar problemas de obesidad); mientras que el segundo caso sólo precisa RESPETO y NORMAS-LÍMITES para evitar picoteos innecesarios. Son necesarios unos hábitos, rutinas y límites en lo que se refiere a horario de comidas, picoteo entre comidas y calidad de la comida. Cada familia debe decidir cuáles se acomodan más a su estilo familiar. Pero, es importante tener en cuenta que un vaso de zumo, un vaso de leche, unos panchitos, un actimel, unas chuches, LLENAN.... y si después de comer un poco de estas cosas, le ofrecemos un plato de lentejas, no podemos esperar que coma muchas. ¡Y está bien! No hay problema, siempre que no se le fuerce a acabar el plato. Y, aprender, para la próxima vez, si nos interesa que llegue con mas hambre a la siguiente comida, y evitar entonces, que coma entre horas.

El peso es un dato objetivo que nos permite estar tranquilos respecto a la alimentación de nuestro hijo. Si come poco, pero su peso se mantiene o va ganando poco a poco, manteniéndose en su curva de peso, el niño está sano. ¡Por muy poco que coma! Una enfermedad siempre afecta al peso. Si el niño come poco porque tiene alguna enfermedad, el peso se verá resentido. 



Comparto un magnífico párrafo escrito por Jan Chozen Bays (pediatra y profesora de
meditación), en su libro "Comer atentos": " Hay un dicho Zen: "Cuando tengas hambre, come". Suena muy simple, pero no lo es. Para la mayoría de nosotros, de niños sí que era fácil. Hay estudios que demuestran que los bebés y los niños pequeños cuentan con una sensación intuitiva acerca de qué y cuánto comer. Cuando a los bebés se les ofrecen distintos alimentos en la bandeja de sus tronas, para consternación de sus padres, tal vez solo coman una cosa e ignoren el resto. Su madre puede desesperarse y pensar: "¿Cómo crecerá sano si todo lo que come es puré de patatas?". Si los investigadores son capaces de convencer a la madre para que se relaje, espere y observe, podrían demostrarle que a lo largo de una semana su bebé comerá muy bien, como si estuviese siguiendo los consejos de un nutricionista interior. Los bebés están sintonizados con los mensajes de su cuerpo. Si se les ofrece la posibilidad de elegir y el tiempo para hacerlo, acabarán comiendo, de manera equilibrada, las cantidades adecuadas de calorías, vitaminas y minerales, proteínas, grasas e hidratos de carbono. Se trata de una habilidad, de una escucha interior, de la que todos disfrutamos en un momento dado, pero que olvidamos al hacernos mayores....De adultos, nuestras mentes toman el control de nuestros cuerpos.  La inteligencia que tuvimos de niños desapareció bajo la presión de nuestros ansiosos cuidadores. Al tiempo que su afecto por nosotros se fue metamorfoseando en angustia, nuestra sabiduría innata respecto al comer y nuestro placer innato al alimentarnos empezaron a difuminarse. Arruinaron nuestro apetito natural con su amor hacia nosotros."

Creo que lo mas importante es que el momento de la comida sea un tiempo de calidad, de disfrute, de placer, un tiempo de compartir experiencias del día. Y también creo que es fundamental iniciar a los niños en la ALIMENTACIÓN CONSCIENTE. 
¿Qué quiere decir alimentación consciente?
- Escuchasr las señales del cuerpo. Comer cuando tenemos hambre y dejar de comer cuando nuestro cuerpo nos dice "basta". ¡Puedes dejar comida en el plato!
- Reconocer lo que vamos a comer y sentir agradecimiento por ello. Comer atentos incluye todos los sentidos (colores, texturas, aromas, sabores e incluso los sonidos)
- Comer lentamente. Masticar mucho. Solemos engullir.
- Prohibido la televisión, radio, juguetes u otro tipo de entretenimiento durante las comidas. Mientras comemos, comemos.

¿Cómo inculcar este hábito de la alimentación consciente en los niños?

1º Por imitación. Los niños aprenden observando cómo comen sus papás y su gente querida.

2º Jugando. Durante la comida, se pueden hacer juegos para ayudar a tomar consciencia.
- El niño decide el ritmo entre cucharada y cucharada y los demás le tenemos que seguir. Dejar siempre tenedor o cuchara en el plato entre cucharadas. Debe ser un ritmo lento.
- Los niños se tapan los ojos y deben adivinar qué le hemos metido en la boca.
- Adivinar y agradecer todo lo que ha sido necesario para que esa comida llegue a su plato. Reconocer que si estamos comiendo una zanahoria, es gracias a la tierra, lluvia, sol, agricultor, semilla, vendedor y a mami o papi que la han cocinado. Hacer este juego con los niños les divierte mucho, aprenden un montón y comen más despacio.
- Jugar a escuchar la comida mientras la masticamos muy lentamente.





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